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Doble techo simple

Doble techo o techo simple: qué cambia al dormir dentro

Doble techo o techo simple: qué cambia al dormir dentro

La diferencia entre una tienda de techo simple y una de doble techo no se nota al montarla ni al verla por fuera: se nota a las tres de la mañana, cuando dentro gotea algo que no es lluvia, o cuando el saco amanece húmedo sin que haya caído una gota. Para entender por qué pasa eso hay que mirar cómo circula el aire y el agua entre las capas de tela, y ahí es donde cambian las dos construcciones.

Qué es cada cosa

Una tienda de techo simple es una sola capa de tela que hace a la vez de pared, de techo y de barrera contra la lluvia. Esa tela va tratada para que el agua resbale, y las costuras suelen venir selladas. No hay nada más entre tú y el cielo.

En una tienda de doble techo hay dos telas separadas por un hueco de aire. La interior es ligera, muchas veces de malla o de tejido muy fino que no es impermeable: solo sujeta el espacio y filtra bichos. La exterior, el llamado doble techo propiamente dicho, es la que para la lluvia y el viento. Entre las dos queda una cámara de aire de unos centímetros, mayor o menor según el modelo.

Por qué se moja por dentro una tienda que no tiene gotera

Cuando duermes, respiras y sudas. Una persona suelta bastante vapor de agua por la noche; dos, el doble. Ese vapor sube, choca con el techo y, si el techo está frío (y de madrugada lo está, porque fuera hace menos temperatura que dentro), el vapor se vuelve agua líquida pegada a la tela. Es condensación, el mismo fenómeno que empaña el cristal del coche en invierno.

En una tienda de techo simple ese agua se forma justo encima de ti. Con el movimiento de la tela por el viento, o si rozas el techo con la cabeza, cae en forma de gotas. Parece que entra lluvia y no entra: la has fabricado tú al respirar.

En una tienda de doble techo la condensación también se forma, pero lo hace en la cara interior del techo exterior, no en el tejido que tienes encima. La capa interna, al ser transpirable, deja pasar el vapor hacia esa cámara de aire, y de ahí sale por las aberturas que casi todos los modelos llevan arriba y abajo. Si gotea, gotea entre las dos telas, no sobre el saco.

Qué cambia al dormir dentro

Lo primero, la humedad del saco por la mañana. Con techo simple es fácil levantarse con la funda del saco mojada por fuera, sobre todo cerca de la cabeza; con doble techo, el saco suele quedar seco salvo que la noche haya sido muy fría y muy húmeda.

Lo segundo, la temperatura. La cámara de aire entre las dos telas hace de aislante, igual que el doble cristal de una ventana. No da calor por sí misma, pero frena que el frío de fuera llegue de golpe al interior y que el calor que generas tú se escape. En noches frescas se nota; en pleno agosto en la playa, menos.

Lo tercero, el ruido y el movimiento. Una capa única tensada vibra con cada ráfaga y suena mucho. Con dos capas, la exterior absorbe parte del golpe de viento y la interior apenas se mueve: duermes con menos interrupciones.

Y lo cuarto, la ventilación. En una tienda de capa única, si abres para que corra el aire, entra también lo que haya fuera (lluvia, polvo, mosquitos). En una de doble techo puedes dejar la puerta interior de malla abierta y el techo exterior cerrado: pasa el aire, no pasa el agua. Esto, en verano, cambia bastante cómo se duerme.

Dónde encaja cada tipo

El techo simple tiene sentido cuando el peso y el volumen mandan sobre todo lo demás: travesías de montaña ligeras, bikepacking, vivacs de una noche con buena previsión. Son tiendas más sencillas de montar, pesan menos y ocupan poco. A cambio, piden sitios aireados y noches secas, o te toca abrir una ventana aunque haga frío para que no condense. Si el coche es pequeño, conviene revisar qué medidas mirar antes de comprarla para que quepa en el maletero.

El doble techo es lo que se usa en acampada general, en camping de varios días y cuando no sabes qué tiempo vas a tener. Pesa y abulta más, pero perdona errores: puedes acampar en una hondonada húmeda, aguantar una tormenta nocturna o pasar varios días sin que el interior se vuelva un invernadero. En las categorías de tres y cuatro plazas y, sobre todo, en las familiares, el doble techo es casi la norma: con más gente dentro hay más vapor, y una capa única no da abasto.

Qué mirar en un doble techo

No todos los dobles techos funcionan igual. Hay cosas que conviene mirar en la ficha:

  • Que el techo exterior llegue cerca del suelo. Si queda a media altura, el agua de lluvia que resbala por la tela puede salpicar en la base de la interior.
  • Que las dos capas no se toquen cuando la tienda está montada y tensada. Si se tocan, el agua condensada en la exterior pasa por contacto a la interior y se acabó la ventaja.
  • Que haya aberturas de ventilación arriba, con alguna visera que impida la entrada de agua. Son las que sacan el aire húmedo de la cámara.
  • Que el ábside (el espacio cubierto por el techo exterior pero fuera de la zona de dormir) sea razonable: ahí dejas las botas mojadas, la mochila y lo que no quieres meter contigo.

En las de capa única, lo que miras es otra cosa: que la tela sea transpirable de verdad y no solo impermeable, que las aberturas de ventilación se puedan abrir sin que entre agua y que las costuras estén selladas. Si el fabricante no indica cómo se ventila, mala señal.

Y la lluvia fuerte

La capacidad de aguantar agua depende del tratamiento de la tela, no del número de capas: una capa única bien tratada puede resistir una tromba igual que un doble techo. Lo que cambia es que, con una sola capa, al rozar la pared por dentro te mojas con la condensación, y en tejidos sin recubrimiento puede pasar agua. Con doble techo, aunque toques la pared interna, no pasa nada: la que para el agua está más allá. Si te interesa el detalle de cuánto aguanta una tela antes de dejar pasar agua, lo explico en la página sobre columna de agua.

Un apunte sobre el montaje y el cuidado

Las tiendas de doble techo tardan algo más en montarse porque son dos piezas: primero la interior con sus varillas, luego el techo encima, y después se tensa todo con los vientos. En algunos modelos modernos el orden está invertido y se monta primero el techo exterior, útil si llueve al llegar. Si es tu primera vez, en esta guía de montaje cuento cómo no acabar con piezas sueltas.

Al recoger, el doble techo tiene una pega: casi siempre amanece mojado por la condensación aunque haya hecho buena noche. Guardarlo así es la forma más rápida de que salga moho. Conviene secarlo antes de meterlo en la funda o, si no hay más remedio, extenderlo al llegar a casa; el proceso está en cómo secar y guardar la tienda.

Si vas con críos, el doble techo compensa aún más por la condensación extra que generan; hay más detalle en cómo elegir una tienda para acampar con niños pequeños.

El suelo también juega en la humedad que se nota al dormir: en qué gramaje de suelo aguanta mejor piedras y humedad está el criterio.

Si tienes claro el número de plazas pero dudas con el formato, también influye la forma de la tienda (iglú, túnel, instantánea) en cómo se comporta la cámara de aire frente al viento, y de eso va esta otra página.

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