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Qué llevar en una tienda de ducha y vestidor para que sea cómoda de usar

Qué llevar en una tienda de ducha y vestidor para que sea cómoda de usar

Una tienda de ducha y vestidor, por sí sola, es poco más que un cubículo de tela con una base impermeable y, si acaso, un gancho interior. Para que te sirva de verdad en un camping o en una acampada libre, hay que meterle dentro unas cuantas cosas que la conviertan en un sitio donde puedas lavarte sin acabar con los pies llenos de barro y vestirte sin que se te caiga la ropa limpia al suelo mojado. Aquí te cuento qué merece la pena llevar y por qué, para que no te falte nada el primer día ni cargues con trastos que luego no vas a usar.

Una base para no pisar el suelo mojado

Lo primero que vas a notar en cuanto abras el grifo o vuelques un garrafón sobre tu cabeza es que el agua se queda ahí, encharcada, encima de la lona del suelo. Aunque la tienda tenga un suelo con desagüe, el drenaje nunca es instantáneo, y mientras tanto estás pisando un charco. Una tarima plegable de madera o de plástico, de las que se enrollan o se montan por piezas, soluciona ese problema: el agua se cuela entre los listones y tú te quedas unos centímetros por encima.

Si no quieres cargar con una tarima, unas chanclas de goma firmes bastan para la ducha. Para el momento de vestirse viene bien tener una alfombrilla aparte, de las que absorben, para no pasar del pie mojado al calcetín limpio.

Dónde colgar la ropa y las toallas

La mayoría de estas tiendas traen uno o dos ganchos en el techo, y rara vez son suficientes. Piensa en lo que te quitas y en lo que te pones: ropa sucia, toalla, ropa limpia, neceser, y si cambias a un niño, además, la muda. Con un solo gancho acabas con todo en el suelo.

Lo que suele funcionar bien:

  • Ganchos adhesivos o de ventosa para pegar en las varillas o en la tela por dentro, siempre que la tela aguante algo de peso.
  • Una cuerda fina atada en diagonal entre dos esquinas, a modo de tendedero improvisado.
  • Un organizador colgante de tela con bolsillos, de los que se usan en armarios, para dejar el gel, el champú, el cepillo, el desodorante y las gafas sin que rueden por el suelo.
  • Un perchero plegable pequeño si la tienda es ancha y tienes sitio.

Lo importante es tener separadas al menos tres zonas: ropa sucia o húmeda, ropa limpia, y aseo. Si todo acaba en el mismo gancho, te vistes con la toalla mojada por encima y adiós comodidad.

La ducha propiamente dicha

Si el camping tiene duchas, esta parte te la ahorras y usas la tienda solo como vestidor. Pero si estás en acampada libre, en una autocaravana sin baño o en un sitio sin servicios, necesitas una forma de que caiga agua. Hay varias opciones y cada una tiene su gracia:

  • Ducha solar de bolsa: una bolsa negra que se calienta al sol durante unas horas y luego se cuelga de un gancho alto. Fácil, barata y sin piezas que se estropeen, pero depende del tiempo que haga y da un chorro flojo.
  • Ducha de presión manual: un bidón al que se le da presión con una bomba, como las de los pulverizadores de jardín. Tienes más caudal y la puedes usar aunque esté nublado.
  • Ducha eléctrica portátil con bomba sumergible: metes el tubo en un cubo de agua y la bomba, alimentada por pilas o batería, saca el chorro. Es la más cómoda si vas en coche y no te importa cargarla.

Para colgar la bolsa o la alcachofa necesitas altura. Comprueba antes de comprar que la tienda tiene un gancho reforzado en el techo, no una simple anilla cosida, porque una bolsa de diez litros llena pesa diez kilos y arranca lo que sea.

El agua, caliente y fría

Para la ducha solar, con dejarla al sol unas horas basta en verano. En primavera, otoño o a cierta altitud, el agua se queda tibia tirando a fría. Si quieres agua caliente de verdad, o calientas una olla en el hornillo y la mezclas con agua fría en un cubo, o usas un calentador portátil a gas, que ya es otro nivel de equipamiento.

Lleva siempre más agua de la que crees que vas a gastar. Una ducha rápida con una ducha de presión se va fácil en cinco o seis litros, y si queréis ducharos dos personas seguidas, ya estáis en doce. Un garrafón plegable grande ocupa poco cuando está vacío y te ahorra viajes a la fuente.

Luz para cuando se hace de noche

Dentro de la tienda de ducha, aunque sea de día, hay poca luz: la tela suele ser oscura por fuera para dar intimidad. Y por la noche, directamente no ves nada. Un farol LED colgado del gancho central, o una linterna frontal, te resuelve el problema. Mejor luz blanca para ver bien lo que te estás echando por encima, y con imán o gancho propio para no tener que sujetarla con los dientes.

Dónde dejar la ropa limpia y el calzado

Entrar en la tienda con las zapatillas puestas y luego quitártelas dentro, encima del suelo mojado, es incómodo. Lo que mejor funciona es tener una antesala: muchas tiendas de ducha traen un pequeño porche o un faldón exterior donde dejar el calzado. Si la tuya no lo tiene, una bolsa estanca grande colgada por fuera, en la que metes la ropa limpia y las zapatillas, hace el mismo papel.

Dentro, una silla plegable baja o un taburete de camping cambian por completo la experiencia. Poder sentarte para secarte los pies, ponerte los calcetines y atarte las zapatillas sin ir a la pata coja es de esas cosas que no echas de menos hasta que las pruebas.

La parte del aseo que a veces se olvida

Un espejo pequeño pegado a la pared interior o colgado del gancho sirve para afeitarse, ponerse lentillas o peinarse sin tener que salir a buscar el retrovisor del coche. Un neceser que se abra entero y se cuelgue, mejor que una bolsa cerrada, porque dentro de la tienda hay poco sitio para dejar cosas abiertas.

Si usas la tienda también como váter con un inodoro químico, piensa en ventilación. Abre las ventanas de malla aunque haga fresco, porque el olor se concentra enseguida en un espacio tan pequeño. Y lleva papel en una bolsa cerrada, que la humedad lo deja inservible en un día.

Para que la tienda aguante y no se vuele

Una tienda de ducha es alta y estrecha, con mucha superficie lateral para el poco peso que tiene. Con un soplo de viento se mueve, y si está vacía puede llegar a volcarse. Vientos y piquetas firmes son imprescindibles, incluso si la pones en un sitio aparentemente resguardado. Si el suelo es duro o pedregoso, lleva piquetas de acero, no las de aluminio finas que vienen de serie, porque se doblan al primer golpe. Piquetas y vientos los tienes en la página de accesorios para tiendas de campaña.

Un truco sencillo: deja el garrafón de agua en el suelo, en el centro. Hace de lastre y la tienda se queda mucho más estable. Y si la tuya ya tiene años y deja pasar el agua, mira cómo impermeabilizar una tienda de campaña vieja.

Cómo encaja todo esto en tu equipo

Si viajas solo o en pareja y ya tienes resuelto el alojamiento con una tienda de dos plazas, la de ducha es un añadido pequeño que cabe en cualquier maletero. En familia, montada al lado de una tienda familiar, se convierte casi en una habitación más: un sitio donde cambiar a los niños, dejar la ropa sucia y lavarse sin ocupar el salón de la tienda principal. Puedes ver los modelos disponibles en la sección de tiendas de ducha y vestidor y hacerte una idea del tamaño y la altura antes de decidir qué accesorios te hacen falta.

Lo que marca la diferencia entre pasar el mal rato de ducharse de cualquier manera y tener un pequeño baño de campo que funciona es, sobre todo, no pisar el suelo mojado, tener dónde colgar las cosas y poder sentarte. Con eso, y agua suficiente, el resto se arregla solo.

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